miércoles, 13 de mayo de 2009

Para aquellos..

que hayan vivido durante años enteros, noches y días a solas con su alma, enfrascado en las mínimas querellas y en los más secretos diálogos, en su caverna (que tal vez sea un laberinto, o una mina de oro), sus ideas acaban siempre coloréandose con un tinte crepuscular,impregnadas con un olor a caverna y a moho, un carácter incomunicable y rudo,y su aliento hiela a todo aquel que a su lado pasa.En los escritos de un solitario se pecibe siempre el eco del desierto, el murmullo de la soledad y las tímidas miradas que lanza a su alrededor; en sus más violentas palabras, al igual que en sus gritos se oye una nueva y más peligrosa manera de ocultarse, de ocultar su pensamiento.El solitario no cree nunca que un filósofo-si es cierto que todo filósofo comenzo por ser solitario-haya expresado sus opinónes verdaderas y últimas en sus libros.No se ecriben libros para ocultar precisamente lo que se leva dentro? Incluso duda de que un filósofo pueda tener opinones verdaderas y últimas;se pregunta si hay detrás de cada caverna otra más profunda aún,, y si por debajo de cada superficie no existe un mundo subterráneo más vasto, más extraño, más rico y bajo todos los fondos aún más profundo."Toda filosofía es una fachada": este es el juicio del solitario."Hay algo arbitrario en el hecho de que se haya detenido aquí, y de que haya arrojado una mirada hacia atrás y a la redonda, y haya cesado de cavar y haya puesto aun lado la piqueta. Hay desconfianza de esto."Toda filosofía esconde otra filosofía; cada opinión es un escondite; cada palabra puede ser una máscara.

Más allá del bien y el mal.
(289) Friedrich Nietzsche.